¡Por la Reforma Universitaria!

"Podrán cortar todas las flores, pero jamás dentendrán la primavera" - pAbLo nErUdA

domingo, 23 de marzo de 2008

La jornada de cuatro horas

Carlín

Luego de casi un siglo, desde que se implantó la jornada de ocho horas, la productividad de los seres humanos se ha cuadruplicado o quintuplicado, como resultado del avance de la tecnología. En los últimos 20 años, la revolución de la informática ha permitido duplicar la productividad. Eso significa que usted, yo y todos los trabajadores del mundo estamos produciendo cada vez más. Pero ese fabuloso aumento de nuestra producción no beneficia al ser humano, sino solamente al capital, que busca obtener con ello más utilidades.A nosotros, los que vivimos de nuestro trabajo, el beneficio que se nos concede por producir cada vez más es... prolongar nuestra jornada de trabajo.
Mediante una ofensiva mundial, el capital ha logrado hacer retroceder los estándares laborales a niveles del siglo XIX. Con los programas de reestructuración empresarial que incluyen despidos, presiones y amenazas, tercerización, deslocalización de las empresas, precarización de los contratos de trabajo y demás artimañas, se está obligando a la gente a esclavizarse en jornadas de trabajo de doce, catorce o dieciséis horas. En algunos casos lugares está reapareciendo la esclavitud (estamos hablando de esclavos verdaderos, es decir, personas encerradas en galpones de los cuales no salen nunca, que trabajan de lunes a domingo y que duermen y toman sus escasos alimentos en esos mismos lugares), para vergüenza de la humanidad.
En medio de este panorama sombrío, sin embargo, hay una respuesta posible, que permitiría reenrumbar la historia, conquistando para los seres humanos el tiempo libre, que bien nos hemos ganado después de tanto esfuerzo: la huelga mundial por la jornada de cuatro horas.¿Suena utópico, difícil, demasiado optimista? Pues ya se hizo en el siglo XIX, cuando, por la lucha de los trabajadores, se logro reducir la jornada, desde 16 horas, hasta diez.
Y en 1919 se conquistó la jornada de ocho horas. ¿Por qué no podríamos nosotros hacer un movimiento mundial por obtener la cosa más sensata que puede desearse, y que, de paso, eliminaría de un plumazo el desempleo (calificado por la OMS como la plaga del siglo)?Si en el siglo XIX se pudo vertebrar un movimiento de alcance mundial, ¿cómo no va a ser posible hacerlo hoy, cuando contamos con la más poderosa, extensa y horizontal red de comunicación que jamás haya existido (es decir, internet)

miércoles, 12 de marzo de 2008

Verdades sobre Colombia

César Hildebrandt

Se calla en siete idiomas, cien dialectos, novecientos silencios la gran prensa de uniforme caqui. Nos quiere hacer creer que en la computadora portátil de Raúl Reyes –una de las tres "que quedaron intactas" después de un bombardeo que mató a 22 personas y defolió 800 metros cuadrados de selva tupida– figuraban "las próximas citas clandestinas" (sic) con Hugo Chávez, el "agradecimiento" por "los 300 millones de dólares recibidos de Chávez" (sic) y la "posible compra de 50 kilos de uranio enriquecido" (sic).Esa gran prensa es estúpida y cree que todos somos estúpidos. Y la verdad es que la ignorancia y la desinformación producen miríadas de estúpidos creyéndose lo que leen, escuchan y ven. Pero no se puede estupidizar a todo un pueblo y menos a un continente entero.La gran prensa latinoamericana y la prensa peruana en particular no les dicen a sus lectores algunas verdades de a puño. No les dicen, por ejemplo, que el operativo en Sucum­bíos, Ecuador, fue un diseño de los asesores militares israelíes que actúan junto a los norteamericanos detrás de la inteligencia colombiana.El vínculo entre el Mossad y Colombia empezó con el agente israelí Yair Klein, entrenador de las primeras fuerzas paramilitares colombianas en el Magdalena Medio. Klein llegó a entrenar a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a Eduardo Rueda Rocha, uno de los ­asesinos del candidato Luis Carlos Galán. Ahora Klein está detenido en Moscú por una orden de Interpol. El gobierno de Colombia no hace muchos esfuerzos por extraditarlo, a pesar de una orden dictada al respecto por un tribunal de Manizales.No les dice a sus lectores la gran prensa que esta provocación colombiana tiene como telón de fondo el intento de ­Uribe de reelegirse, contando como cuenta con el apoyo de la extrema derecha colombiana y del Estado terrorista que preside George Bush. Por eso es que incluir a Chávez "en los hallazgos de la computadora de Reyes" era imprescindible. Por eso es que evitar cualquier otra liberación coordinada por Chávez era un imperativo (y la liberación de Ingrid Betauncourt ya se insinuaba como posible después de las coordinaciones entre Sarkozy y Chávez).Matando al segundo de las FARC se daba un paso de gigante en el bloqueo de cualquier salida política o diplomática del conflicto y se ponía un punto final sanguinario a cualquier otra mediación de Chávez.Tampoco les dice la gran prensa a sus desavisados oyentes y televidentes que el hecho de que la OEA no haya condenado la agresión colombiana es una de las peores vergüenzas de la historia de esta región. Hemos vuelto a la época en que la OEA era, como en 1960, la toallita higiénica superabsorbente de la Casa Blanca (y de su mequetrefe preferido, en este caso el señor Uribe).Tampoco se puede leer en ­esa prensa que el operativo terrestre de Colombia estuvo destinado no sólo a llevarse los dos cadáveres que eran el botín principal –el de Reyes y el del guerrillero y cantautor de la emisora de las FARC Julián Conrado– sino a rematar a algunos heridos. Lo demuestra el hecho de que seis de ­esos cadáveres aparecieron ­apilados en una esquina del campamento y cuatro de ellos, por lo menos, tenían disparos en la espalda.Y no se leerá en esas hojas surgidas del consenso conservador guerrerista, que está probado que no hubo combate ni persecución –tal como señaló el ministro de Defensa colombiano– y que sí, en cambio, está comprobado que el territorio ecuatoriano fue violado por segunda vez en la madrugada del 2 de marzo, cuando un comando de la Fuerza Aérea Colombiana, premunido de visores infrarrojos, sacó en helicópteros a todos los soldados que habían participado en el exterminio del frente 48 de las FARC.También está probado que la incursión aérea penetró diez kilómetros en tierra ­ecuatoriana, dado que el ataque vino del sur –tal como no dijo el ministro de Defensa colombiano–. Eso lo prueban las marcas en la copiosa vegetación, la forma de los cráteres de las cuatro bombas lanzadas por la aviación colombiana y las marcas de fuego aéreo de metralla en los muchos árboles que ocultaban el campamento.Colombia ha acusado al ­Ecuador, bajo el paraguas de la impunidad puesto por Bush, "de complicidad con las FARC". Nada más irresponsable. Ecuador ha destruido, a lo largo de los últimos años, diecisiete bases de la guerrilla colombiana en territorio ecuatoriano y se prestó inclusive para la operación de captura de Simón Trinidad, el llamado canciller de las FARC, hecho ocurrido en pleno Quito y con la colaboración de agentes de la CIA. Como se recuerda, el gobierno títere de Colombia permitió que Trinidad fuese llevado por agentes de la CIA a los Estados Unidos, donde purga una condena de 60 años de cárcel.No sólo eso: durante el régimen de Alfredo Palacios, la inteligencia colombiana, autorizada por el ejército del ­Ecuador, capturó a una decena de guerrilleros de las FARC que estaban internados en una clínica en Quito. Y es más: a pesar de las venenosas fumigaciones realizadas por Colombia en amplias zonas fronterizas con Ecuador –descocalización pagada por los Estados Unidos para Colombia pero que el viento convertía en binacional–, la diplomacia de Quito trató el asunto con ­ una serenidad tan profesional como poco eficaz (Colombia continuó con sus vuelos tóxicos hasta que la experiencia empezó a desaconsejarlos).Colombia es un peón de los Estados Unidos. Uribe quiere reelegirse. Estados Unidos aspira a un conflicto regional que termine con Chávez y, si se puede, con Correa. Uribe debe destruir cualquier salida pacífica al endémico problema de una izquierda que se fue al monte porque en las ciudades, sencillamente, la asesinaban.Y como si todo esto fuera poco, el 31 de diciembre de este año termina el acuerdo que le permite al gobierno estadounidense tener una base militar en Manta, Ecuador. Correa ya ha dicho que ese acuerdo no será prorrogado.Algunas azafatas de la prensa peruana ya han dicho que Tumbes podría reemplazar a Manta, pero si se mira el mapa se verá por qué Manta importa tanto para el llamado Plan Colombia, un diseño abiertamente militarista que sólo ahora empezamos a conocer en la peor

martes, 26 de febrero de 2008

Silvio Rodríguez: "El socialismo cubano no debe dejar de soñar"

¿Cómo se imagina la evolución de su país después de la renuncia de Castro?
Antes y también después de la renuncia de Fidel, mi deseo es que el socialismo cubano, sin dejar de pensar en el mañana, esté también a la altura de las necesidades de hoy. Que no deje de soñar y desear un ser humano y una sociedad mejores, pero desde la perspectiva que da la actualidad, no desde la que prefiguraron los pioneros del socialismo. Una vez lo dije en la Asamblea, cuando fui Diputado: que nuestro socialismo debía ser siempre perfectible.

¿Qué papel jugará el PCC? ¿Puede entorpecer la apertura, si la hubiera?
Desde mi visión de hombre sin partido, aunque con criterio, el PCC tiene el deber de recoger todas las opiniones del país, no sólo las de los que están a su favor. El PCC, por ser partido único, está obligado a ser plural y polémico en sí mismo, porque las contradicciones, la crítica y la autocrítica son fuentes muy importantes para el avance de cualquier sociedad.

¿Y la emigración y exilio?
Ambas palabras parecen sustantivas. Uno dice emigración y piensa en economía, y dice exilio e inmediatamente piensa en política. Creo que ambas pueden jugar su papel en el devenir cubano, cada una en su medida. La emigración porque ha sido una víctima de la realidad. El exilio porque es una respuesta a la misma. Lo único que no soporta ni creo que llegue a soportar la mayoría de los cubanos es que se pretenda humillar nuestra historia y someter nuestra soberanía, y con ello traicionar los ideales de José Martí.

¿Cuál es el principal riesgo que corre Cuba en este nuevo período?
Una interpretación errónea de los signos sociales, cegarnos ante la necesidad de un crecimiento, aunque no creo que eso sea lo que vaya a pasar. Eventualmente también pudiera aparecer algún "genio" de la Casa Blanca que de pronto decida "ayudarnos" con marines. Ese tipo de barbaridad está siempre latente, por desgracia.

¿Cree que la ingerencia extranjera podría llevar a Cuba hacia la Guerra Civil?
Una injerencia extranjera fundiría la nación cubana a la sagrada función de defenderse.

¿Qué papel puede jugar España en este proceso?
Creo que el que juega últimamente no está mal. Un diálogo fraterno siempre ayuda.

¿Qué modelo de país, qué sistema desearía para el progreso de Cuba?
Somos parte del llamado Tercer Mundo, donde el modelo neoliberal está en crisis, por ser camino de explotación y sometimiento. Así que por historia, por posibilidades, por nivel de desarrollo y hasta por geografía creo que el sistema que nos corresponde es el mismo que tenemos, o sea el socialismo. Tampoco dudo que el socialismo algún día pueda dar lugar a un sistema superior, pero eso estaría por ver.
¿Se puede ser aún revolucionario?
Desde Cuba, desde América Latina, sin dudas. Ojalá también se pueda, o al menos se comprenda, desde Europa.

martes, 19 de febrero de 2008

Mensaje de Fidel al pueblo cubano

"No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe"


Fidel Castro Ruz
Granma
Queridos compatriotas:

Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.
Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.

Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación "no exenta de riesgos".

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.
A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.
Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:

"Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

"Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

"Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final."

Carta del 8 de enero de 2008:

"...Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido."

"Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz", reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.
Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título "Reflexiones del compañero Fidel" . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias











Fidel Castro Ruz

18 de febrero de 2008
5 y 30 p.m.

Castro, semblanza de un revolucionario

BBC/Rebelión

Hasta este martes Fidel Castro era el líder que más tiempo había permanecido en el poder a nivel mundial en la historia contemporánea.

A pesar de que su acérrimo enemigo -el gobierno de Estados Unidos- trató de deshacerse de él en varias ocasiones, Castro vio el paso de nueve presidentes estadounidenses.

Para Estados Unidos, Castro representó un constante recordatorio de que las ideas comunistas, si bien prácticamente han desaparecido del resto del planeta, siguen vivas y en el poder nada menos que a 144 kilómetros de sus costas.

Castro nació en 1926, en el seno de una familia de ricos terratenientes. Consciente de los fuertes contrastes entre su alto nivel de vida y la pobreza de tantos otros cubanos, se convirtió en revolucionario.
Con un grupo de jóvenes de ideas similares, decidió derrocar al régimen de Fulgencio Batista, que se había convertido en sinónimo de corrupción, inmoralidad y fuerte desigualdad.

En la década del '50, Cuba era considerada un paraíso de ricos en manos de la mafia. La prostitución, el juego y el tráfico de drogas eran problemas endémicos.

Revolución
Castro dirigió el asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953. Aunque ese intento fracasó, marcó el inicio de la revolución que él encabezaría.
Después de un breve período en prisión, de la que salió gracias a una amnistía, Castro se exilió en México, donde organizó una expedición en la que regresó a Cuba en compañía, entre otros, del argentino Ernesto "Che" Guevara, a quien había conocido en México.

Luego de desembarcar por el oriente de Cuba, Castro montó una campaña de guerrilla clásica desde su base en las montañas de la Sierra Maestra.

La revolución triunfó el 1 de enero de 1959, cuando Batista huyó del país y Castro estableció un nuevo gobierno que, entre otros, incluía a Guevara.

El nuevo gobierno prometió devolver la propiedad de la tierra a los campesinos y defender los derechos de los pobres.

Unión Soviética
Desde el comienzo, Castro insistió que su ideología era, primero y principalmente, cubana.
"No hay comunismo o marxismo en nuestras ideas, sólo democracia representativa y justicia social", dijo en esos momentos el futuro líder del Partido Comunista de Cuba.

El gobierno de Estados Unidos no tardó en criticar y desairar al nuevo régimen cubano.
En gran parte debido a las nacionalizaciones de empresas de propietarios estadounidenses por las que no se pagó la debida compensación, Estados Unidos comenzó un embargo comercial contra Cuba, que todavía se mantiene.

Castro sostuvo que fue empujado a los brazos de la Unión Soviética y de su líder, Nikita Khrushchev.

Así, Cuba pronto se convirtió en un campo de batalla de la Guerra Fría.

Girón y los misiles
En abril de 1961, un grupo de cubanos exiliados, apoyados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, invadió la isla por playa Girón, en Bahía de Cochinos, con el objetivo de derrocar a Castro.

La invasión, que terminó con la muerte de varios de los atacantes y la captura de cerca de otros mil, fue un duro golpe que Estados Unidos jamás le perdonó a Castro.

Un año después, aviones espías estadounidenses detectaron un cargamento de misiles soviéticos rumbo a Cuba. De repente, el mundo se vio al borde de una guerra nuclear.

"Una serie de bases militares con capacidad para lanzar misiles está siendo construida en esa isla cautiva. Su objetivo no puede ser otro que brindar la posibilidad de un ataque nuclear contra el hemisferio occidental", aseguró el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy.
Durante trece tensos días, las dos superpotencias se enfrentaron en una guerra de acusaciones y amenazas, pero fue la Unión Soviética la que primero dio el brazo a torcer.

Krushchev aceptó no instalar misiles en Cuba a cambio de la promesa secreta de Estados Unidos de que retiraría sus armas de Turquía.

Presencia militar en África
A pesar de la "victoria" estadounidense en el conflicto de los misiles, para entonces Castro se había convertido en el enemigo público número uno de Washington.
La CIA intentó en varias ocasiones deshacerse de él. Primero trató de asesinarlo en la "Operación Mongoose", que incluyó diversos planes, como por ejemplo que fumara un habano cargado con explosivos. A la CIA incluso se le ocurrió hacerle caer la barba para ridiculizarlo.
La Unión Soviética respondió saliendo en ayuda de Cuba. Le compró su producción de azúcar y, a cambio, envió a La Habana barcos cargados de productos que hacían falta en la isla debido al embargo estadounidense.

A pesar de su creciente dependencia soviética, Cuba se convirtió en uno de los impulsores del Movimiento de Países no Alineados.

"Periodo Especial"
En esa época -mediados de los '80- el gobierno de Moscú pasó a manos de Mijail Gorbachov, quien introdujo grandes cambios que terminarían con la desaparición de la Unión Soviética a comienzos de la década de 1990.

La llegada de Gorbachov y su perestroika (reestructuración) y glasnost (transparencia) le asestaron un duro golpe al gobierno castrista.
Por otra, tras la desintegración de la Unión Soviética y los cambios de gobierno del resto de sus aliados europeos, Cuba perdió los socios económicos con los que había comerciado durante tres décadas.

Comenzó lo que se denominó el "Período Especial en Tiempos de Paz", que en términos reales se tradujo en una profunda crisis económica.

Éxodo
A mediados de los '90, miles de cubanos, cansados de esta situación, comenzaron a lanzarse al mar en embarcaciones precarias, con la esperanza de llegar a Miami a una vida económica mejor. A pesar de ellos, los cubanos se mantuvieron firmes en su modelo social y el liderazgo de Fidel Castro resultó inquebrantable a la dura situación económica.

Después Cuba volvió a la actualidad internacional cuando, durante varios meses, Elián González, un niño que llegó a Miami por mar en noviembre de 1999 y que perdió a su madre en el camino, se convirtió en portada de casi todos los periódicos de la región.

Tras una larga batalla legal entre su padre, que había quedado en Cuba, y sus parientes en Miami, el niño fue enviado de vuelta a la isla.

Castro también obtuvo buenos resultados en temas internos: el servicio de salud cubano sigue siendo considerado uno de los mejores de la región y el índice de mortalidad infantil es comparable al de los países más desarrollados.

Vientos de cambio
Castro pareció moderara sus posiciones en los últimos años. En 1998 recibió al papa Juan Pablo II, algo que incluso cinco años antes hubiera sido impensable.

El Papa aprovechó la oportunidad y criticó al gobierno cubano por la situación de los derechos humanos en la isla.

En los últimos años Castro encontró un nuevo aliado y un gran sostén económico en la figura del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Otros líderes regionales, como el presidente de Bolivia, Evo Morales, también se han declarado fieles simpatizantes del mandatario cubano.

Problemas de salud
El 31 de julio de 2006 Fidel delegó provisionalmente sus cargos a su hermano, Raúl, después de ser sometido a una operación de emergencia por una grave enfermedad intestinal.
Fue la primera vez en más de 40 años que se alejó del poder.
Su última aparición pública fue en un encuentro internacional durante una reunión del Mercosur, en Córdoba, Argentina, en la que participó como invitado especial.

Allí, frente a miles de personas, auguró que un "Mercosur social" llegaría para "cambiar el mundo".

A pesar de estar convaleciente, Fidel se presentó en enero de este año en las elecciones parlamentarias.

El presidente interino, Raúl Castro, fue el diputado que más votos recibió en los comicios, superando a Fidel por un estrecho margen.

Raúl consiguió el 99,4% de los votos, mientras que Fidel logró el 98,3%. Su estado de salud y algunas de sus últimas reflexiones ya habían hecho pensar que Fidel, a sus 81 años, podría no aceptar la presidencia del Consejo de Estado, cargo que ocupaba desde 1976.